Sobre este póster
Voyageurs capta el instante en que el día cede: un colimbo se desliza sobre el agua azul profundo frente a un islote de pinos bañado de naranja. Todo parece inmóvil, salvo los reflejos que se alargan sobre el lago. Esta composición evoca las tardes de viaje sin urgencia, el fuego que se prepara a la orilla del agua y esa calma profunda y duradera que dejan los recuerdos del norte mucho tiempo después del regreso.