Sobre este póster
Theodore Roosevelt despliega un inmenso meandro azul pálido entre colinas del color de la tierra, bajo la mirada de un caballo solitario. La curva del río conduce la vista al corazón de los badlands y despierta las ganas de seguir el valle. Este cartel reaviva el imaginario de las rutas de Dakota, las paradas en silencio y el descubrimiento de una América salvaje que se recorre mejor al propio ritmo, sin mapa ni prisa.