Sobre este póster
Badlands hace surgir sus pináculos crema y anaranjados sobre una pradera dorada por la que avanza un bisonte solitario. Dos símbolos poderosos bastan para contar todo un territorio. Este cartel recupera el aliento de las grandes rutas americanas, la fascinación ante los paisajes que aparecen sin aviso al doblar una curva y esa sensación de aventura tranquila que acompaña los kilómetros recorridos lejos de las ciudades y del ruido cotidiano.