Sobre este póster
Olympic desvela una costa del fin del mundo, dominada por dos agujas rocosas que emergen de una playa brumosa. Algunos toques color óxido calientan los grises azulados del Pacífico y dan a esta composición el encanto de una antigua aventura. Evoca las paradas improvisadas de un road trip, el olor de los coníferos tras la lluvia y esa libertad particular que se siente frente a un litoral todavía salvaje.