Sobre este póster
Redwood lo sitúa en el corazón de una catedral vegetal, entre troncos de un rojo oscuro que se pierden en una luz brumosa. El wapití que atraviesa el claro parece diminuto frente a la antigüedad de estos árboles. Este cartel invita al silencio y al asombro, recuperando la calidez nostálgica de los grandes viajes americanos: esos en los que una parada sencilla en el bosque se convierte, sin esperarlo, en uno de los recuerdos más duraderos del camino.