Sobre este póster
El gran norte se abre de una sola mirada. En Kenai Fjords, una muralla de hielo turquesa cierra el valle y una foca reposa sobre su islote helado. Esta composición une la fuerza del paisaje a una tranquilidad casi silenciosa. Despierta el imaginario de los carteles americanos de exploración, las travesías en barco al final de un road trip y ese deseo sencillo de ver, algún día, los glaciares alcanzar el mar.