Sobre este póster
Grand Canyon transmite de inmediato la sensación de ganar altura. El Colorado, reducido a una cinta turquesa, serpentea en el fondo de paredes rojas y violetas que parecen no acabar nunca. La composición conserva la potencia directa de los carteles de viaje americanos sin perder el silencio propio del lugar. Evoca las paradas improvisadas al borde del camino, el vértigo del mirador y el llamado irresistible de la carretera.